Hoy fuimos a cenar a un restaurante de pizzas. La verdad es que estaban bastante buenas, definitivamente para volver. Pero siempre hay un detalle que arruina las cosas; los empleados decidieron encender las cuatro televisiones que había en el local y pusieron, a todo volúmen, la lucha libre norteamericana. Yusted sabe lo que es eso: gritos, locutores estridentes, aplausos, abucheos, anuncios de cerveza y música de heavy metal. Y cuando vas con tu familia este ambiente, especialmente en domingo, tiende a romperte los cojones, por no decir los nervios. Le pedí a la mesera le bajara el volúmen. En una mesa aledaña, tres parejas de adolescentes disfrutaban la velada, pero la mitad no podía quitar la vista del televisor. Pude notar que las niñas con las que iban estos sujetos estaban particularmente molestas con esta actitud, pues ellas querían conversar y pasar un buen rato, no ver tele.
Al final pagué y juré nunca más volver ahí. Lo bueno es que tienen servicio a domicilio. No entiendo cuál es esta insistencia en poner televisores en restaurantes. Otro día que vaya a cenar a alguna parte, me voy a fijar bien si tienen tele; si está prendida, no entro. ¿Música? Si, pero bajito. Quédense con su pinche tele y sus programas banales: quiero cenar a gusto, sin ruido y platicar con mis invitados. No jodan.
3 comentarios:
trabaje en un restaurante que tenia una rocola que tocaba todo el dia musica de banda...no se que sea peor si eso o las televisiones, tenias que cerrar los oidos y hacer como que no estabas oyendo, desde entonces adquiri la costumbre de trabajar con audifonos cuando puedo.
saludos.
lo único que puede permitirse en un comedor es una niña en un tubo. Lo demás, no.
Amen, Che Herrera!!! Me gusta el estilo de posts que esta llevando a cabo el dueño de este blog. Saludos
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